"Ariel" de José Enrique Rodó es un influyente ensayo modernista publicado en 1900 que se ha convertido en una pieza fundamental del pensamiento latinoamericano. La obra se presenta como el discurso de un maestro, Próspero, a sus jóvenes alumnos, y utiliza la figura de Ariel, el espíritu etéreo de la obra de Shakespeare "La Tempestad", como símbolo de la belleza, el idealismo, la espiritualidad y la cultura desinteresada.
Rodó contrapone a Ariel con la figura de Calibán, el monstruo rudo y materialista, que representa la vulgaridad, el utilitarismo y el pragmatismo exagerado de la cultura anglosajona, especialmente la de Estados Unidos. El ensayo es un llamamiento a la juventud de América Latina para que cultive los valores espirituales, estéticos e intelectuales de la tradición grecolatina y se resista a la "calibanización" o la fascinación por un modelo de vida puramente materialista y pragmático. Es un texto que exalta el idealismo, la cultura humanista y la identidad propia de los pueblos latinos.
