Camus levanta una pregunta como una daga: ¿vale la pena vivir sin sentido? Y su respuesta no consuela, incendia. Este libro es un grito sereno en medio del absurdo, una invitación a empujar la piedra no por resignación, sino por libertad. No es un tratado para leer y olvidar. Es una bomba filosófica que te despierta del letargo existencial. Recomendado solo para quienes se atreven a mirar al abismo… y sonreír.
