En La Caída, Albert Camus nos presenta a Jean-Baptiste Clamence, un exabogado de París que ahora se autodenomina "juez penitente" y confiesa su vida en un bar de Ámsterdam. A través de un monólogo sin interrupciones, Clamence desvela su hipocresía y el vacío de su existencia.
Una noche, tras no ayudar a una mujer que se ahogaba, se enfrenta a la verdad de su propia cobardía y vanidad. Este acto, junto con el "juicio" de la sociedad, lo lleva a huir de su vida anterior y a reconocer que no es el hombre moral y bondadoso que creía ser, sino un ser humano fundamentalmente egoísta y corrupto. Su relato es una reflexión sobre la inocencia perdida, la culpa, el autoengaño y la búsqueda de redención en un mundo sin Dios.
