El "Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil" de John Locke es una obra fundamental de la filosofía política moderna que defiende los principios del liberalismo clásico. En este tratado, Locke refuta la idea del derecho divino de los reyes y, en su lugar, argumenta que el poder de un gobierno deriva del consentimiento de los gobernados. El autor postula que los individuos tienen derechos naturales inalienables, como la vida, la libertad y la propiedad, que existen en un "estado de naturaleza" anterior a la sociedad civil. El propósito del gobierno, según Locke, es proteger estos derechos, y el pueblo tiene el derecho a la rebelión si el gobierno se vuelve tiránico y no cumple con su función. La obra es una de las principales inspiraciones de la Ilustración y de la democracia moderna, influyendo directamente en documentos como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.
