Un tranquilo pueblo inglés, un chantaje encubierto y un crimen tan perfecto que desafía las convenciones del propio género policiaco.
La aparente paz de la pequeña e idílica villa de King's Abbot se hace añicos tras una cadena de trágicos sucesos. Primero, una viuda adinerada se quita la vida, dejando tras de sí el rumor de que había envenenado a su primer marido y de que alguien la estaba chantajeando cruelmente. Poco después, el hombre que conocía la identidad de ese misterioso extorsionador, el terrateniente adinerado Roger Ackroyd, es hallado muerto en el estudio de su mansión, apuñalado por la espalda con una daga tunecina.
Por pura ironía del destino, el célebre detective belga Hércules Poirot se encuentra viviendo en el anonimato en ese mismo pueblo, intentando disfrutar de un pacífico retiro dedicado al cultivo de calabacines. A petición de la sobrina de la víctima, Poirot decide colgar temporalmente su jubilación y asumir el caso. Para moverse con soltura en una comunidad donde todos se conocen, el detective se apoya en el médico local, el metódico Dr. James Sheppard, quien se convierte en su ayudante y en el narrador oficial de los hechos.
A medida que Poirot interroga a los familiares, sirvientes y amigos de Ackroyd, descubre que la víctima estaba rodeada de personas con motivos financieros desesperados, secretos oscuros y coartadas dudosas. Sin embargo, en esta ocasión, las pistas lógicas parecen cruzarse en un laberinto sin salida, obligando al lector a sospechar de cada palabra y de cada silencio hasta llegar a la resolución más asombrosa jamás escrita.
